El caballo puede sentirse amenazado, ya que en la Edad Media, los caballeros montaban con la espada al lado izquierdo.
Debemos meter la puntera del pie izquierdo en el estribo correspondiente; sujetar las riendas y la crin del caballo con la mano izquierda, y con la derecha agarrarse al borrén trasero de la montura. El siguiente paso es dar un pequeño impulso y pasar la pierna derecha sobre la grupa del caballo. Al sentarse, debe hacerse con delicadeza, sin dejarse caer de golpe, para no dañar al animal.
